Categoría: Lo que aprendimos
29 Mayo 2006
Este blog fue originalmente un proyecto para mi clase de cibercultura (de las 2 últimas de la maestría), sin embargo se convirtió en un gran proyecto personal que sigue aún cuando la materia y la maestría hayan llegado a su fin.
De alguna manera he llegado más allá de las cosas que aprendimos de manera empírica, así que ahora tardo más en tener artículos nuevos ya que debo hacer investigaciones, leer libros, asistir a conferencias, etc. pero tengan paciencia, seguiré escribiendo.
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5 Mayo 2006
Sé perfectamente que en la sala de espera de terapia intensiva nadie tiene ganas de festejar nada, sin embargo, en medio de nuestra estancia se nos atravezó navidad, año nuevo y día de reyes, este último día, mi mamá ya estaba bastante malita y en casa no teníamos ganas de nada, sin embargo, nos organizamos para comprar una rosca de reyes del día anterior y el 6 de enero llegué a La Raza a las 6 de la mañana con rosca de reyes en mano para compartir con los demás familiares de pacientes... al principio todos dudaron, pero finalmente a todos les pareció maravilloso romper la rutina y reirnos aunque fuera por un corto tiempo.
Un gesto que parecería poco importante ayudó a levantar la moral de toda la gente de La raza, incluidos los trabajadores, que tenían que pasar por la sala para llegar a sus trabajos y participaron también de la partida de rosca.
Esa no fue la primera vez que hicimos algo por el estilo, en navidad, mucha gente tuvo que estar ahí, mi tía se quedó incluso a dormir en el hospital en noche buena, y decidió hacer como 50 ó 60 tortas de bacalao para compartir con todos los que tenían que quedarse. Me contó que a las 11 de la noche llegó una familia con cena para todos porque el año anterior les había tocado estar en nuestros zapatos y habían decidido llevar un poco de alegría a los que en el 2005 nos había tocado.
Así que, aunque te parezca que no es muy apropiado hacer una pequeña celebración con pretexto de lo que sea, piénsalo dos veces, seguramente el resto de la gente te lo agradecerá y terminarás por disfrutarlo tú también.
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4 Abril 2006
Cuando visites a un enfermo:
1.- No te dejes obsesionar por su enfermedad o incapasidad física. Actúa con realismo y la mayor naturalidad posible.
2.- Es necesario tener una gran sencillez y delicadeza. No olvides que el dolor agudiza la sensibilidad.
3.- No lo compadezcas nunca. No le demuestres lástima jamás. Hazle saber que te entregas a él sin reservas.
4.- Lo mejor que podrías aportar a un enfermo es hacerle saber que, aunque haya perdido mucho, siempre quedará algo muy valioso de si mismo.
5.- Entrégate, no siempre es necesario llevarle objetos, pero siempre es necesario llevarte a tí mismo sin ninguna otra preocupación en la mente.
6.- Para comprender al enfermo es necesario situarse en su lugar... y no es fácil.
7.- Abre las puertas de tu corazón. A veces no es necesario decir mucho...
8.- Escucha.
9.- Refleja tu amor.
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22 Febrero 2006
No sólo porque ahora domino toda la terminología médica que se utilizó con mamá, ni porque ya haya aprendido la diferencia entre bacteria y virus, vaya, ni siquiera porque cuando me piden explicaciones de lo que le sucedió a mamá y las doy me preguntan si estudié medicina...
Me convertí en médico en el sentido más estricto de la palabra: "Una persona que está para aliviar el sufrimiento", OJO: no necesariamente para la curación, tratamiento médico o prolongación de la vida del paciente, sino para el alivio de su sufrimiento mental y espiritual.
Durante las visitas que hacíamos a mamá todos utilizábamos hasta el último segundo que teníamos con ella en hacerla sentir bien, darle ánimos, repetirle una y otra vez que nosotros estábamos muy bien, decirle que había mucha gente rezando por ella, acariciándola, diciéndole lo mucho que la queremos, incluso explicándole que si ella sentía que ya no podía más, no se preocupara porque mi papá, mi hermano y yo estaríamos bien y la llevaríamos con nosotros siempre... yo hasta tenía mis fans en la sala de terapia intensiva porque pasaba parte del tiempo cantándole sus canciones favoritas y eso la hacía sentir mejor.
Mi papá, mi hermano y yo nos convertimos en médicos en ese momento. Y lo cierto es que todos y cada uno de nosotros podemos serlo si aprendemos a ayudar a los demás a aliviar, o por lo menos, disminuir su sufrimiento.

(Supongo que Patch Adams fue la primer persona reconocida por entender el concepto íntegro de lo que significa ser un médico)
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22 Febrero 2006
Con un miembro de la familia en terapia intensiva, uno tiene que aprender a mirar las cosas de una manera más directa, más en blanco y negro, a dejar de lado las cosas que no son tan esenciales y a no preocuparse por trivialidades porque no hay tiempo para eso. La prioridad número uno es hacer todo lo posible (y a veces hasta lo imposible) por tratar de ayudar al paciente y al mismo tiempo mantener al resto de la familia unida y de pié.
Durante todo el tiempo que pasamos en los hospitales, mi frase para el resto de la familia, cada vez que alguien estornudaba o le dolía la cabeza o le dolía el estómago o lo que sea, era: "Nadie más tiene permitido enfermarse, porque sólo podemos cuidar a una persona a la vez".
Irónicamente, la que se enfermó más fuertemente de todos fui yo, tuve que dejar de ir al hospital durante 2 semanas y bajé 9 kilogramos. Pasé las dos semanas en casa llorando y sintiéndome culpable por no poder ir al hospital a visitar a mamá... eso creó un círculo vicioso y hacía cada vez más difícil mi situación.
Comprendí a los días que no es culpa mía haberme enfermado y que a todos los que estábamos en esa situación nos pudo haber sucedido por poner más cuidado en mamá y descuidarnos un poco a nosotros mismos. Finalmente, el cuerpo nos cobra todas las que le debemos de alguna u otra manera.
Por eso es muy importante, teniendo en mente también el interés de nuestro ser querido que se encuentra en terapia, cuidarnos primero nosotros para poder cuidar a los demás.
servido por Sayuri
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21 Febrero 2006
En las salas de espera de los hospitales, sean de terapia intensiva o no, los familiares de los pacientes que tienen más tiempo ahí, por lo general tienen ganas de socializar e interactuar con personas ajenas a su círculo... y entre todas las personas varadas ahí en contra de nuestra voluntad se forma una complicidad y una familiaridad prácticamente instantánea..
Recomiendo ampliamente aprovechar estas oportunidades para conocer a personas que probablemente de ninguna otra forma podrían conocer. Existe gente maravillosa en el mundo que puede aportar mucho a nuestras vidas y sólo necesitamos un pretexto, cualquier pretexto para conectarnos con ellas.
En mi caso agradezco mucho el haber podido conocer a tanta gente tan diferente que estuvo ahí y en medio de el dolor tanto propio como ajeno, lograban hacerme sonreir todos los días
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21 Febrero 2006
Todas las personas somos diferentes y, en consecuencia, enfrentamos los problemas de diferentes modos... quienes se preocupan por tí van a querer ayudarte diciéndote el modo que ellos creen es más efectivo para lograrlo. Escucha todo, pero tú solo o sola te estarás dando cuenta poco a poco cuáles son los métodos que te funcionan. Cuando los encuentres, abrázalos y utilízalos, aunque puedes seguir experimentando cada vez que llegue a tí una propuesta novedosa que suene interesante.
En nuestro caso, yo tenía mi terapia ocupacional, aunque también lloraba mucho y eso era bastante liberador... mi hermano y mi papá sacaban su estrés en el resto de la gente discutiendo hasta por los menores detalles y les encantaba controlar la logística de todo el proceso. Y a cada uno le funcionó bien... así que, como dice el dicho: "Aquí, cada quién como puede"
servido por Sayuri
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18 Febrero 2006
Durante el tiempo que pasamos en el hospital, fue de vital importancia para nuestra salud mental contar con una red de apoyo bien estructurada de nuestro núcleo familiar con el resto de los parientes y amigos cercanos que nos podían ayudar tanto con las estancias en el hospital (en Terapia intensiva es importante que haya un familiar del paciente las 24 horas del día, 7 días de la semana, en caso de que deba tomarse alguna decisión con respecto al tratamiento o al mismo paciente).
Hay momentos en que uno necesita despejarse un poco, platicar con alguien o salir a caminar y que alguien más ocupe su lugar en las "trincheras". Ahí es donde radica la ventaja de contar con una red bien organizada a la que se pueda acudir sin importar la hora o situación.
En nuestro caso, creamos un directorio con los números de casa, oficina y celulares de los familiares cercanos que nos podrían ayudar en cualquier momento y una lista con los nombres, teléfonos y ocupación de amigos y conocidos que pudieran ayudarnos con algún contacto en el hospital, donación de sangre o para alguna emergencia.
servido por Sayuri
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